Galicia, una región descentralizada

Galicia es una región hermosa, un lugar aparte, tierra de brumas, bosques y largas rías atlánticas; de rutas de peregrinaje a la vasta catedral medieval de Santiago de Compostela; alejado de casi todas partes, su gente es famosa por su cautela.

Hoy Galicia se destaca por otras dos razones. La primera es que desde que llegó la democracia hace cuatro décadas, ha pasado de ser una de las regiones más pobres de España a disfrutar de unos ingresos apenas inferiores a la media nacional.

Su segunda peculiaridad es que, al igual que Cataluña o el País Vasco, es casi una nación independiente, pero a diferencia de las otras dos regiones, se siente cómoda siendo parte de España. 

Su economía

Su éxito económico tiene una base amplia. Además de la industria pesquera, la construcción naval, la lechería y la madera más grande de Europa, Galicia tiene dos pilares industriales: Inditex, con sede cerca de A Coruña, que se ha convertido en el mayor proveedor mundial de moda rápida a través de Zara y sus otras cadenas.

Y también una gran planta de Citroën cerca de Vigo tiene 30.000 puestos de trabajo en la industria del automóvil.

El gobierno regional ha invertido fondos europeos en autopistas que han acercado aún más la región a Madrid, reduciendo el tiempo en coche a sólo 6 horas.  También está en construcción un tren de alta velocidad que podría estar listo para el año 2022.

Hay otros factores detrás del éxito de Galicia. La tradición de dividir las granjas entre todos los niños condujo a la pobreza rural (y la emigración), pero también a una cultura que valora la propiedad privada, la leira (hacienda) y el trabajo duro.

Alberto Núñez Feijóo, quien ha sido el Presidente del gobierno regional por más de 10 años, se enorgullece de la estabilidad política de Galicia.

En Galicia posee una fuerte identidad regional que el señor Feijóo llama galleguismo, en donde se tiene su propia lengua, su propia cultura y se ha defendido su patrimonio y su identidad.

Sin embargo, existe un éxodo de jóvenes profesionales que buscan oportunidades en el extranjero.  Los críticos se quejan de que no ha podido detener un éxodo de talento, ya que los jóvenes profesionales buscan oportunidades en el extranjero. De hecho, Galicia ha visto más inmigrantes que emigrantes en este siglo.  Afortunadamente aún quedan suficientes cerrajeros en El Raval.

Sin embargo, es una sociedad que envejece. El dinamismo de la costa contrasta con un interior despoblado, propenso a los incendios forestales. La pandemia de covid-19, aunque leve en la región, puede dejar al descubierto fallas en la fórmula gallega (con casos en aumento, el 30 de octubre el Sr. Feijóo restringió la entrada y salida de las principales localidades).

Galicia sufre tanto los vicios como las virtudes de la descentralización. Tiene tres aeropuertos, cuando con uno sólo bastaría, ya que la gran mayoría de los gallegos prefieren pasar a Portugal para sus vuelos internacionales.

La política se caracteriza por el localismo. Cada alcalde lucha por su localidad, por ejemplo, el de Vigo, quien ha sido su alcalde desde el año 2007, Abel Caballero, lucha contra Feijóo por el tren de alta velocidad, ya que desea que éste pase por Vigo en lugar de la ciudad de Santiago, lo que tendría un costo adicional de 2 mil millones de euros, y que sólo ahorría 15 minutos en su recorrido. 

Algunos líderes políticos abogan para que Galicia sea independiente y tome sus propias decisiones, por ejemplo, en materia energética, infraestructura, educación. 

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